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sábado, 7 de marzo de 2026

Viaje al norte de España

 

Bien temprano, aún con la primera luz, estábamos listos para empezar una jornada de pajareo emocionante; teníamos tantas ganas de empezar que ni siquiera desayunamos.

En Santoña la marea manda. Según estés en pleamar o bajamar, las especies cambian y también los puntos más interesantes y jugar bien tus cartas es importante para localizar las especies que quieres ver....aunque también está la suerte

Como sabíamos que la marea estaría alta, decidimos empezar en el Observatorio de la Arenilla (zona de La Arenilla / La Herilla), un lugar muy adecuado con pleamar.

Teníamos la esperanza de ver el Eider y algunas limícolas refugiadas en los islotes , pero no hubo suerte con las más buscadas. Aun así, sumamos unas cuantas especies interesantes: cormoranes grandes, chorlitejos, garcetas… bastante variedad para empezar el día.



Después nos acercamos al Canal de Boo. Lo encontramos algo pobre de patos comparado con otras ocasiones. Esperábamos más movimiento, estaba claro que con el calor muchas aves ya habían abandonado Santoña

A pesar de ello, nos dio alegrías:

Buenos grupos de ánades: cuchara, azulones, frisos..

Los primeros chorlitos grises.

Mejores observaciones de zarapito trinador.




Lo mejor fue poder observar varias especies muy cerca y dedicar tiempo a los detalles incluso pudimos fotografiarlas a placer con nuestra "cutre cámara"







Después de desayunar, fuimos al puerto de Santoña. Allí Diego pudo quitarse un par de espinitas que tenía marcadas en su lista:

Barnacla carinegra, colimbo chico

Aunque las vimos algo lejanas, pudimos disfrutarlas bien, pudiendo distinguirlas sin dificultad



También aparecieron correlimos, algunos gaviones y, por fin, una observación clara y sin dudas de zampullín cuellirrojo, que anteriormente habíamos visto pero sin total seguridad.



La idea era volver al canal de Boo, pero fue imposible. Saturación total para aparcar. Santoña estaba completamente llena, cosas del buen tiempo.

Así que regresamos a la zona de Observatorio de la Arenilla, que terminó dándonos mucho más de lo esperado, dos zampullines cuellirrojos en plumaje espectacular y el pigargo

Esta claro que Santoña nunca decepciona 


jueves, 26 de febrero de 2026

Viaje al norte de España

 El pasado fin de semana fue muy especial para mí. Mi hijo y yo pusimos rumbo al norte con un objetivo muy claro: disfrutar de la observación de aves invernantes y sumar unas cuantas especies más antes de que la migración empiece a acelerarse y muchas de ellas desaparezcan de nuestras listas.

Nuestro destino final era Santoña. Pero un viaje así no se hace del tirón… y la primera parada era obligada era La nava

Cuando pensamos en invierno y en concentraciones de gansos, La Nava siempre aparece en la conversación, sobre todo cuando está bien cargada de agua. Esta vez llegamos algo tarde en la temporada, pero todavía quedaban algunos gansos resistiendo.



Había bastantes patos invernantes: silbones, algunos rabudos, cercetas… Pero de las especies que más ilusión nos hizo ver fueron la barnacla cariblanca y el escribano palustre, que siempre se hace de rogar



Además, nos impresionaron muchísimo las instalaciones: observatorios amplios, bien situados y perfectamente acondicionados. Da gusto pajarear así.


Y si algo nos dejó con la boca abierta fueron los enormes bandos de avutardas. Llegamos a contar unas 80 avutardas. Un espectáculo de los que se te quedan grabados.



La parada se alargó mucho más de lo previsto… pero la estábamos disfrutando tanto que no había manera de marcharse.



Retomamos el viaje y llegamos bastante tarde al destino. Tan tarde que apenas dio tiempo a nada más que preparar el coche para dormir.

Era la primera vez que dormíamos dentro del coche. Toda una aventura. Incómodo por momentos, pero emocionante todo el tiempo.

Sabíamos que al día siguiente tendríamos prácticamente toda la jornada para disfrutar de las aves de Santoña....

miércoles, 11 de febrero de 2026

El reto de las 300 aves: volvemos a la carga

 Hace un año mi hijo y yo nos propusimos un objetivo tan ambicioso como ilusionante: intentar ver 300 especies de aves en España a lo largo de un año. Lo bautizamos, cómo no, como “el reto de las 300”.

La idea era sencilla sobre el papel, pero mucho más exigente en la práctica. Para acercarnos a esa cifra había que moverse: buscar aves de montaña, salir en busca de pelágicas, recorrer zonas esteparias… En definitiva, salir de nuestra zona de confort y planificar escapadas con un objetivo muy claro.

El año pasado lo intentamos con muchas ganas. Viajamos todo lo que pudimos y fuimos sumando especies poco a poco. Algunas cayeron tras madrugones memorables, otras después de largas caminatas, y alguna que otra casi “sobre la bocina”. A lo largo del año también fuimos siendo un poco más flexibles con nosotros mismos —perdonando alguna que otra especie dudosa— y finalmente cerramos el año con 240 aves.

No está nada mal. De hecho, estamos muy orgullosos de esa cifra. Pero no son 300.

Así que este año… volvemos a intentarlo.

Hemos empezado algo despacio, sin demasiadas prisas, disfrutando del invierno y de las salidas más cercanas. Ahora mismo rondamos las 100 especies, pero si queremos aspirar de verdad a las 300, toca ponerse las pilas y empezar a planificar mejor.

El próximo fin de semana tenemos en el punto de mira un lugar clave: Santoña. Este enclave cántabro es un auténtico paraíso invernal y ofrece la posibilidad de observar especies que son muy difíciles de ver en otras zonas de España y que, además, solo podemos disfrutar durante los meses más fríos.

Entre nuestros objetivos están la esquiva archibebe oscuro, serreta mediana y los colimbos grande y chico, entre otras joyas invernales. Es el tipo de salida que puede marcar la diferencia.....cuantos sueños

Veremos qué nos depara Santoña. Sea cual sea el resultado, lo importante sigue siendo lo mismo: compartir tiempo, naturaleza y esa emoción que solo se siente cuando, de repente, aparece en el telescopio esa especie que llevabas semanas esperando.

Os iremos contando cómo avanza el reto de las 300. ¿Llegaremos este año?

Continuará…

sábado, 11 de octubre de 2025



 

 De la Playa de los Lujos a Cantocochino: mi local patch en La Pedriza

Mi localpatch —mi rincón habitual para pajarear— se extiende desde la Playa de los Lujos hasta Cantocochino, en pleno corazón de La Pedriza, dentro de la Sierra de Guadarrama. Es un lugar único, con una mezcla de hábitats que hacen que cada paseo sea distinto.



El protagonista del paisaje es el río Manzanares, que nace en las cumbres de la Bola del Mundo y desciende entre los bloques graníticos de La Pedriza formando pozas, rápidos y rincones llenos de vida. A su alrededor se desarrolla un bosque de ribera dominado por fresnos y sauces, también tenemos canchales rocosos donde crecen arces, encinas y alcornoques, y, por el otro lado del río,  un pinar de repoblación con arizónica que aporta otro tipo de ambiente y especies. Todo este mosaico natural se encuentra en torno a los mil metros de altitud, lo que le da un clima y una biodiversidad muy particulares.



Gracias a esta variedad de ecosistemas, aquí se pueden observar aves de muy distintos ambientes: especies ligadas al agua y la ribera, aves forestales y también propias de los roquedos y zonas abiertas, en total unas 104 especies registradas en la plataforma ebird

Entre las residentes más destacadas se encuentran el mirlo acuático, lavandera cascadeñas siempre activos en las aguas claras del río; el arrendajo, vigilante y ruidoso entre los pinos; o el roquero solitario, inconfundible con su canto melancólico entre las piedras. También es habitual encontrar reyezuelos listados, pico menor y otras pequeñas joyas del bosque que alegran el paseo con sus movimientos incansables.

Uno de los lugares donde más disfruto parando es el aparcamiento de El Tranco. A pesar de ser una zona muy transitada por personas —con su parking, sus merenderos y el constante ir y venir de visitantes—, resulta sorprendente la cantidad y variedad de aves que se pueden observar allí.

Este es un punto en el que se une la parte más natural con la parte más urbana, donde hay un contacto constante entre las aves y las personas. Además, la presencia de una pequeña colonia de gatos genera un punto de alimentación continua, lo que atrae a numerosas especies en busca de la comida de los gatos. Este curioso equilibrio convierte a El Tranco en uno de los puntos más activos para la observación de aves como los arrendajos, rabilargos, estorninos, mirlos o gorriones, entre otros.

A ello se suma la zona arbolada de los alrededores, donde destacan los chopos, que ofrecen refugio y alimento a otras muchas especies. En estos árboles no es raro ver al pico picapinos o al pico menor, además de pequeños paseriformes como los chochines y diferentes especies de currucas, que aprovechan la vegetación para ocultarse y alimentarse. Todo esto hace que este rincón sea un lugar especialmente interesante y vivo para la observación ornitológica, incluso sin alejarse demasiado de las áreas más concurridas.


Otro lugar muy interesante para la observación, donde suele haber una mayor concentración de aves, es el aparcamiento de Cantocochino. En esta zona con praderas donde se intercalan zarzas y antiguos frutales, como los manzanos o nogales, creando un entorno muy atractivo para numerosas especies. 



Es un lugar ideal para observar currucas, zorzales y otros paseriformes como jilgueros o verdecillos, pinzones, herrerillos
 Tampoco es raro ver de nuevo al arrendajo o al rabilargo, que aprovechan la abundancia de alimento y refugio que ofrece este enclave.

Este mosaico de hábitats hace de mi localpatch un lugar perfecto para disfrutar del pajareo durante todo el año, descubriendo cómo cambia la avifauna con las estaciones y cómo cada rincón guarda siempre una sorpresa.


martes, 23 de septiembre de 2025

Collalba gris. Identificación de diferentes subespecies

 Collalba gris(oenanthe oenanthe)

La Collalba Gris es una de esas aves que siempre llaman la atención cuando aparece en nuestros paisajes. En Manzanares el Real la podemos observar con frecuencia durante los periodos de migración prenupcial y posnupcial, cuando cruza nuestra zona en sus viajes entre los lugares de cría y de invernada en África.

Sin embargo, no solo la vemos de paso. En nuestra comunidad también cría en las zonas de media y alta montaña, sobre todo en espacios abiertos de la Sierra de Guadarrama, donde encuentra praderas, canchales y roquedos adecuados para anidar. En las áreas más bajas su presencia es mucho más escasa, quedando limitada casi exclusivamente a los pasos migratorios.

Recuerdo especialmente un ejemplar que observé en uno de estos pasos: mostraba un plumaje extraordinariamente colorido, con tonos que recordaban al hierro oxidado, cálidos y herrumbrosos. Aquel encuentro despertó mi curiosidad y me animó a investigar más sobre las distintas subespecies de collalba gris y cómo diferenciarlas.

Con esta entrada quiero compartir con la comunidad lo que he podido descubrir sobre esta fascinante viajera, sus variaciones regionales y algunos consejos para reconocerla en el campo, teniendo en cuenta que la identificación de las distintas subespecies de collalba gris en el campo es una tarea realmente complicada. Sin tener el ave en mano y sin poder medir su biometría resulta casi imposible. Sin embargo, a partir de buenas fotografías y prestando atención a ciertas claves, es posible arriesgar una identificación y reconocer la subespecie groenlandesa..

Aquí os comparto unas animaciones de la abundancia de esta especie durante todo el año, una animación es en el mundo y otra en el entorno de Manzanares El Real



1. O. o. oenanthe (Linnaeus, 1758)

Distribución

  • Cría en la mayor parte de Europa: norte, centro y oeste, hasta los Pirineos, norte de Francia, Balcanes septentrionales, gran parte del este europeo hasta Siberia (excepto en el sur).

  • En invierno migra a África subsahariana: desde Mauritania y Malí hasta Sudán, Etiopía y Zambia.

Aspecto

  • Subespecie “típica”, de tamaño intermedio.

  • Macho en plumaje reproductor: dorso gris ceniza, máscara negra bien definida, partes ventrales blancas (ligero tinte crema posible).

  • Hembras más pardas, con máscara poco marcada.

  • Juveniles con tonos marrones/grisáceos más apagados.

Claves de campo

  • Aspecto equilibrado (“modelo estándar” en las guías).

  • Contraste moderado entre dorso gris y alas negras.


2. O. o. libanotica (Hemprich & Ehrenberg, 1833)

Distribución

  • Cría en Europa meridional al sur de los Pirineos, Baleares, norte de África, Grecia, Bulgaria, Rumanía, sur de Ucrania, Turquía, Levante, Transcaucasia, Irán, Asia central hasta el Altái, Tien Shan, Mongolia y Transbaikalia.

  • En invierno migra a zonas similares a oenanthe, probablemente gran parte de África subsahariana.

Aspecto

  • Promedio ligeramente más pequeño, de cola y pico algo más largos.

  • Machos en cría: dorso más claro (gris ceniza pálido), pecho más blanco con tinte crema o crema-ocre suave.

  • Frente más blanca y extensa que en oenanthe.

  • Supercilio más evidente y blanco, a veces con lores oscuros.

  • Ambos sexos con banda caudal negra más estrecha que en oenanthe.

Claves de campo

  • A menudo más pálida y blanquecina.

  • En plumaje fresco puede ser muy difícil de separar de oenanthe.

  • En España es la subespecie que cría de forma predominante.







3. O. o. leucorhoa (J. F. Gmelin, 1789) – “Collalba de Groenlandia”

Distribución

Aspecto

  • Subespecie más grande y robusta; alas notablemente más largas (adaptación a la migración transatlántica).

  • Macho en cría: dorso gris con tinte pardo, pecho y vientre más cálidos, rufos-anaranjados o canela, más vivos que en otras subespecies.

  • Hembras y juveniles: más pardos y rojizos, con partes inferiores más oxidadas que oenanthe.

  • Alas más largas y puntiagudas que en otras formas.

Claves de campo

  • Solo los ejemplares de gran tamaño y con plumaje marcadamente cálido (pecho ocre-anaranjado) pueden identificarse con cierta seguridad en migración, proyección primaria muy larga, blanco puro en la base de la cola, gris mas oscuro en el manto, lista superciliar blanca
    muy marcada

  • Muchas veces es imposible diferenciarlos en campo sin mediciones (ala, peso).





Mapa de distribución de las diferentes subespecies





jueves, 18 de septiembre de 2025

Declaración de intenciones

 Una declaración de intenciones.

Suelo visitar páginas en busca de información o para consultar citas, y muchas veces me resulta difícil encontrar algo específico sobre la Sierra de Madrid. Esa dificultad, más que un obstáculo, ha sido una motivación para dar el paso y crear esta página.

Sé que poner en marcha una web implica un compromiso y un trabajo constante, pero ahora dispongo de más tiempo y energía, y me siento motivado para hacerlo. Además, percibo que he acumulado una cantidad de conocimientos y aprendizajes que, en cierto modo, me tenían estancado. Sin embargo, también me siento preparado para dar un salto y compartirlos. Estoy convencido de que la creación de esta página será también una manera de seguir aprendiendo y profundizando en el conocimiento de las aves.

Mi intención es transmitir todo ello de una forma clara, accesible y útil. A veces encontrarás aquí textos divulgativos, en otras ocasiones reflexiones más profundas, e incluso relatos de anécdotas o textos con un tono de reivindicación. Unas veces con un carácter más local, otras con una mirada más global.

Lo que encontrarás en esta página:

  • Relatos y curiosidades sobre la naturaleza.
  • Consejos y materiales sencillos para identificar aves y otras especies.
  • Recursos de educación ambiental que ayuden a reflexionar y a disfrutar.
  • Propuestas, ideas y actividades para mantener viva la conexión con la naturaleza.

Mi intención es que este espacio sea algo más que una web.
Quiero que se convierta en un lugar donde aprender, inspirarse y también compartir. Un rincón que despierte la sensibilidad hacia lo que nos rodea y que invite a mirar con otros ojos el mundo natural.

Porque la naturaleza no solo está ahí fuera: también nos habita y nos enseña. Y esta página es, de algún modo, mi forma de cuidar ese vínculo y de invitarte a hacerlo juntos.

Viaje al norte de España

  Bien temprano, aún con la primera luz, estábamos listos para empezar una jornada de pajareo emocionante; teníamos tantas ganas de empezar ...